Ciencias

Las ranas de vientre amarillo se adaptan a ecosistemas alterados

«La intensidad de las actividades humanas determina la tasa de envejecimiento de los animales. explica Hugo Cayuela, primer autor del estudio de Ciencia y Futuro. En un momento en que más del 95% de la superficie terrestre tiene rastros de actividad humana, los investigadores han estado investigando las consecuencias de esta antropización en los sapos de vientre amarillo (bombina jaspeada). Sus resultados fueron publicados en la revista procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias (ANP).

reconocimiento del vientre

Esta rana en particular se distingue por primera vez por su patrón ventral amarillo y negro: «es un poco como tu documento de identidad», sonrió el investigador. Gracias a estos patrones únicos, los científicos han identificado y estudiado nada menos que 21.000 individuos de 67 poblaciones diferentes. También llamado «ranas de vientre amarillo«, estas ranas de diez gramos tienen el récord de longevidad entre las ranas (orden agrupando a todos los sapos y ranas) ¡con uno de los individuos con una edad mínima de 28 años!

reclutamiento compensatorio

La modificación de los ecosistemas afecta a la supervivencia, pero también a la reproducción de las ranas. «En el este de Francia, algunas zonas de desove se cubrieron siguiendo caminos de grava“, apunta Hugo Cayuela. El secado de puntos de agua, la restauración de caminos o el paso de vehículos mecánicos suponen amenazas para los batracios.

Al estudiar estas ranas de vientre amarillo durante varios años, los investigadores destacaron un raro mecanismo evolutivo relacionado con la antropización del medio ambiente: el reclutamiento compensatorio. El exceso de mortalidad de adultos se compensa con una mejor supervivencia de los jóvenes. El envejecimiento se acelera y las generaciones se suceden más rápidamente. Este fenómeno sería tanto más intenso cuanto que el ecosistema se vería afectado por las actividades humanas, según el estudio.

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El 45% de las poblaciones estudiadas están disminuyendo

Ya se había estudiado el reclutamiento compensatorio en plantas y en ciertos animales frente a la enfermedad: en particular el demonio de Tasmania, que es propenso a los tumores faciales. Pero esta es la primera vez que observamos que puede aparecer en respuesta a la antropización. Si este mecanismo permite que la especie resista relativamente bien las actividades humanas, los investigadores identificaron, sin embargo, una disminución del 45% en las poblaciones estudiadas.

«Las sequías repetidas probablemente también afectaron la reproducción de los sapos de vientre amarillo», lamenta el experto. Los próximos estudios, por tanto, pretenden anticipar las consecuencias del cambio climático sobre las poblaciones según su entorno: muy antropogénico o más natural.

Otra perspectiva para los investigadores es explicar el reclutamiento compensatorio a nivel molecular para identificar cualquier variación en la secuencia de genes.

Prudencia Febo

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