Ciencias

El cerebro tarda 15 segundos en actualizar lo que vemos

No vemos el mundo que nos rodea en tiempo real. En cualquier caso, así lo señala un estudio publicado por investigadores de la Universidad de Berkeley (Estados Unidos) el 12 de enero de 2022 en la revista avances en la ciencia. Según el trabajo de los científicos, nuestro cerebro tendría una percepción de su entorno que tardaría un tiempo en actualizarse: unos 15 segundos. Este retraso tendría el papel de darnos una ilusión de estabilidad en un mundo en perpetuo cambio.

“Nuestro cerebro funciona como una máquina del tiempo”

Esta experiencia complementa la noción de «campo de continuidad«. Esto hace que nuestro cerebro sea ciego a los pequeños cambios y ofrece una imagen simplificada de lo que hemos visto en los últimos 10-15 segundos para darnos una sensación de estabilidad visual. Esto explica en particular por qué no notamos la llegada de un doble en el cine o por qué podemos encontrar a un ser querido entre la multitud sin abrumarnos con la información visual.Con este nuevo trabajo, los científicos han demostrado que nuestro cerebro no tiene rebobinado en el tiempo. «Nuestro cerebro funciona como una máquina del tiempo. Es como tener una aplicación que consolida nuestras señales visuales cada 15 segundos en una sola impresión». explica en un comunicado de prensa Mauro Manassi, coautor del estudio e investigador postdoctoral en UC Berkeley.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores estadounidenses propusieron un experimento a un centenar de estudiantes. Este consistía en mostrarles videos de 30 segundos que mostraban retratos que fueron cambiando poco a poco. En uno de los videos fue un rostro que envejece gradualmente y en otro había una cara que cambia de genero. Cuando los participantes terminaron de ver los videos, los investigadores les pidieron que eligieran imágenes que coincidieran con las caras observadas. Casi siempre eligen una imagen correspondiente a la mitad del video en lugar de elegir la que corresponde a la última versión de las caras, es decir, la última imagen de los videos. Los científicos han deducido, por tanto, que nuestro cerebro funciona con cierto retraso en relación a lo que realmente percibe.

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Un retraso sinónimo de optimización

Para el equipo de investigadores, este retraso puede explicarse por una forma de preocupación por la eficiencia por parte de nuestro cerebro. “Se necesita mucho trabajo para actualizar lo que percibimos para que nuestro cerebro se quede atrapado en el pasado porque es un buen orador de cómo será el presente. Reciclamos la información del pasado porque es más rápido, más eficiente y menos laborioso”. subraya David Whitney, profesor de psicología en UC Berkeley y coautor del estudio. Si bien este ahorro de energía tiene sus ventajas, también puede ser un problema en ciertas situaciones. “Por ejemplo, para cirujanos que necesitan ser extremadamente precisos y ver en qué están trabajando en tiempo real. Si su cerebro está distorsionado por lo que vieron hace menos de un minuto, es posible que les falte algo durante la operación”. dice Mauro Manassi. Para el equipo investigador, esta experiencia es un buen recordatorio de los límites inherentes a nuestra condición de seres humanos: condenados a estar siempre un paso por detrás del mundo que nos rodea.

Prudencia Febo

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