Ciencias

Chipirones para entender la inmunidad a la ingravidez

Ciento veintiocho polluelos de calamar se encuentran actualmente a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS). Nacidas en el Laboratorio Marino Kewalo de la Universidad de Hawái, estas especies Euprymna scolopes se unió a la estación a bordo de un buque de carga SpaceX Dragon el 11 de junio de 2021. Detrás de esta experiencia está el zoólogo de la Universidad de Florida Jamie Foster, quien busca comprender cómo el espacio afecta a los niños. Y más especialmente cómo modifica su relación simbiótica con una bacteria. De hecho, este calamar de cuatro centímetros de largo vive en simbiosis con una bacteria bioluminiscente (Vibrio fischeri) presente en su abrigo. Esta bioluminiscencia le permite escapar de los depredadores, reproduciendo bajo su cuerpo la luz que recibe de la superficie, lo que borra todo rastro de su presencia.

Regreso a la Tierra en julio de 2021

El experimento diseñado por Jamie Foster reunió en la estación 16 lotes de larvas de calamar desprovistas de colonización bacteriana. La mitad de los lotes se inocularon a bordo con la bacteria Vibrio fischeri, que se incubó durante 12 horas a una temperatura de 23 ° C, mientras se establecía la simbiosis. Luego, se recolectaron y congelaron cuatro veces durante estas 12 horas, lo que permitirá observar los cambios inducidos por las bacterias en la gravedad del hospedador en el animal hospedador. Los lotes que no recibieron bacterias servirán como grupo de control. Todas las muestras congeladas regresarán a la Tierra en julio de 2021 a bordo de la nave espacial SpaceX Dragon.

Un primer paso para comprender los trastornos del sistema inmunológico en gravedad cero

El estudio de los cambios que induce la microgravedad en la simbiosis calamar-bacteria es un primer paso hacia la comprensión de las alteraciones de la fisiología humana en el entorno espacial. Durante sus estadías de seis meses en la Estación Espacial Internacional, los astronautas vieron fallar su sistema inmunológico. Hasta ahora, la mayoría de los estudios de microgravedad se han centrado en patógenos humanos, que representan menos de 100 especies identificadas. Sin embargo, hay más de 2.000 especies bacterianas identificadas que forman asociaciones beneficiosas con los humanos y les permiten defenderse mejor de estos patógenos. Comprender mejor su comportamiento en gravedad cero es esencial para un futuro viaje a Marte.

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Prudencia Febo

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